Crucigrama de encuentros
Primero perdí el miedo,
que se fue a hurtadillas por viejos caminos.
Después perdí la duda,
que entre aromas nuevos,
empezó a confiar…
Cuando me dí cuenta,
estaba pisando otro suelo
y ahí,
entre tanto descubierto,
una morada salvaje me vestía,
pegando en mi piel otra piel.
Probablemte la mañana tenga el color de mis ojos nuevos,
o quizás algún loco por ahí,
piense igual que yo.
La verdad que de tanto andar,
ya no tengo el alma cansada,
ni me aprieta la sien ese dolor mortuorio del adiós.
Dios dirá,
si uno de estos días,
mis ojos se cierran para no ver más,
o quién sabe,
tal vez ya no haga falta abrirlos porque te tengo dentro.
Claudia Gurevich- |