No importa que el tiempo se demore
No importa que el tiempo se demore,
que cabalgue el lomo lento del aire
que se suba a la espuma y sueñe
entre madejas de alas el rastro del viento.
Eres tú, mariposa, la niña
que vuela entre mis sienes,
la que escribe sonrisas verticales
en el témpano desnudo del vértigo,
la que duerme el laberinto de espejos
y amenaza crecer entre mis dedos.
Eres tú, mariposa,
traviesa amapola de seda,
la que nunca se escapa del mapa
cuando la pienso,
la que vuelve patera mi alma
cuando la siento
allá lejos,
perdida,
al otro lado del océano.
Fernando Luis Pérez Poza-
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