Estoy
Estoy sentado,
aferrado al sillón,
la noche es silencio en los alrededores,
sólo se oye el galope de mi corazón,
y todo lo demás son resortes,
autos sin chapas a las chapas por las calles,
y el continuo incesante motor de la inercia
que me lleva para adelante,
subir primero,
bajarse antes,
caminar por los mismos lugares,
donde están los mismos adornos
en los mismos estantes,
ver lo cotidiano y camuflarlo con mi ojo mutante,
hacer arte de cualquier forma en cualquier parte,
sacarse,
tirarse de los pelos,
quemarse las pestañas,
tejer una digna tela
como una digna araña,
desatarse,
desabrocharse el cinturón un poco
en medio de este viaje,
soltarse,
despojarse del caretaje,
destriparse,
desmenuzarse y cocinarse,
golpearse,
caer, sentir el chichón
y volver a levantarse,
tomarse,
hasta desahuciarse,
descosturarse como un viejo traje,
trabajar duro todo el día,
cafés, cigarros, chocolates,
sin sentir el sueño
ni el cansancio, ni el hambre,
en un mismo lugar, y al mismo tiempo en todas partes.
Martín Ojeda-
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