Vaca negra
Resabios bucólicos
templando aquello
puesto a la entrega
de la desintegración.
Allí,
donde duermen
las miradas
que fundieran su tinta
entre licores ponzoñosos,
te lamento.
Pero,
donde afilé los rayos,
hurgadores de cárceles,
bebiendo jugos almibarados
no he duelado a nadie.
Por eso,
Vaca Negra,
de algún dios desviado,
te ruego
conserves los manjares
de tus carnes verdes,
para que el próximo
que incursione
por los filtros del futuro
no esté muerto.
Bárbara Tarquini- |