Como regresando
de nunca haber estado,
de tierras incógnitas
sitas en ninguna parte,
viejo de permanencias,
enjuto de travesías.
Desde ninguna estadía,
de ningún lugar borrado
de los mapas y la memoria,
trémula la mano
sobre el báculo gastado.
Trasponer el umbral,
penetral al salón,
mirar a través del cristal,
sentir retumbar el mar,
el mar con sus deidades.
Y cerrar allí los ojos,
apagarme en un rapto
de olas precipitándose
contra mi corazón.
Ulises Varsovia-