Tan simple fue:
tu mirada escapó
y bastó para que se diera.
Para comprender los silencios,
para entender tanta espera.
Y fue sorprendernos
en el encuentro.
En saber ambos
que el crecer de hoy
nos acerca más que antes.
Darnos cuenta
de que no podemos
prescindir de la otra vida.
Porque hoy nos perfilamos
más estables, más firmes.
Porque ambos cuidamos
el amor que nos unía
y mantuvimos la esperanza
podemos sentir este milagro
de estar juntos,
de mostrarnos las miradas.
Graciela Di Laudo-